Arena, calor, viento… sigue la guía para preparar lo mejor posible tu escapada y hacer del desierto un paraíso.

1 – Quien va despacio, va sano

No te adentres en el desierto como si fueras a dar un paseo de 10 km. Cuidar de su energia es una de las reglas a seguir. Independientemente de la distancia, un evento de esta naturaleza requiere una buena gestión del esfuerzo.

El calor puede fácilmente jugar malas pasadas. En cuanto al suelo, a menudo inestable (arena, piedras, etc.), es importante dosificarlo con cuidado, ya que el cambio de soportes (en comparación con una carrera de carretera, en particular) puede provocar, por ejemplo, esguinces.

2 – Estar bien equipado

Antes de partir, prepare su equipo obligatorio y asegúrese de no dejar nada al azar porque cada detalle cuenta. Encontraremos en la bolsa, jersey y pantalones cortos y ligeros, mangas, gargantilla (tipo Buff), gorra, gafas de sol, bolsa de agua o portabiberón y protector solar (protector solar total) para protegerte de los rayos solares, especialmente de la cara, cuello y parte posterior de las rodillas, muy vulnerables.

En cuanto a los zapatos, un modelo de sendero que proporcione absorción de impactos (pero no demasiado) será suficiente. Las polainas pueden ser muy prácticas para evitar que entre arena en los zapatos. Por último, un par de bastones no serán demasiado para salir de las dunas, que a menudo nos ponen a prueba.

3 – Hidratar una y otra vez

Aquí, más que en ningún otro lugar, la regla es estricta: hay que beber una y otra vez. Si hay algo que pueda ayudarte a seguir adelante, es éste. Entre el viento, el calor, los rayos incesantes, la arena arremolinada, el ambiente desértico es hostil. Por lo tanto, el cuerpo recurre en gran medida a sus reservas de energía, pero especialmente a sus reservas de agua.

Hidratarse mucho y muy regularmente debe ser un reflejo. No espere a que lleguen los suministros antes de beber. Beba unos cuantos sorbos de agua o incluso una bebida energética (rica en minerales) cada 10 a 15 minutos aproximadamente para compensar cualquier deshidratación.

También aproveche los suministros para rociarse con agua y bajar la temperatura corporal.

4 – Correr en grupo

Si las pruebas en el desierto son generalmente bien marcadas, no se excluye pasarse una marca y perderse entre dos dunas. Encontrar el camino de regreso requiere un aumento de energía, incluso estrés innecesario.

Para evitar tal situación, es mejor correr juntos. Dos o incluso tres pares de ojos son mejores que uno para orientarse y seguir el camino correcto. Esto también mantiene intacta la motivación. Piense en ello a veces cuando sienta que le crecen alas al acercarse a la primera duna….

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